Acatzingo, Pue.– Durante la Semana Santa, el municipio de Acatzingo se llena de color, arte y devoción con la elaboración de alfombras y altares del Viacrucis, una tradición con décadas de historia que reúne a familias de distintos barrios.
Con materiales como aserrín, flores y elementos naturales, las y los habitantes crean representaciones que reflejan pasajes religiosos y expresiones de fe, convirtiendo las calles en verdaderas obras de arte efímero.
Estas creaciones acompañan el recorrido del Viacrucis de Viernes Santo, generando un ambiente de reflexión y espiritualidad que fortalece la identidad cultural de la comunidad.
A través de estas tradiciones, Acatzingo mantiene viva una de las manifestaciones más significativas de la temporada, donde la fe y el trabajo colectivo se hacen presentes en cada detalle.